En lo Público

En Venezuela el término Funcionario Público se desvirtúa cada vez más con el transcurrir los años, ocuparse de lo público ha dejado de ser la función de los alcaldes, gobernadores e incluso del mismo presidente. Políticas públicas improvisadas, superficiales y apresuradas son las que abaten a la colectividad, que solo ve frutos de su voto e impuestos durante año electoral; solo basta con la cercanía de las elecciones para ver a más de uno trabajando, mientras que en años anteriores los ciudadanos son condenados al abandono.

Valencia, la tercera ciudad más importante y poblada de Venezuela se ha convertido en una de las más olvidadas por aquel quien según sus funciones y poderes conferidos por el electorado está en la obligación conservar y administrar. Actualmente los valencianos estamos condenados a un pésimo servicio de recolección de basura, alumbrado, transporte público, seguridad y vialidad entre muchos otros males, mientras se desconocen en que y como se gasta sus recursos. Secuestrar símbolos, colgar banderas en el alumbrado o postes de electricidad y pintar defensas dañadas con los colores de la nueva e ilegítima bandera del municipio son los mecanismos usados para justificar el gasto público del municipio, un municipio donde los pocos espacios para el sano esparcimiento son obra de la anterior gestión del difunto Francisco Cabrera, y de los cuales pocos se encuentran actualmente habilitados, un municipio donde se hace imposible transitar libremente por el centro del mismo.
El actual centro de Valencia puede ser el equivalente a un mercado persa, con mercaderes informales por donde quiera que mire, con una inmensa cantidad de basura desbordada, y delincuencia desatada, donde el mayor intento del Burgomaestre en poner orden se baso en instalar una nueva fuente muy similar a la de un centro comercial en la plaza Bolívar y pintar la avenida Cedeño con un peligroso pero colorido rayado que viola toda norma de seguridad.
Ineptitud extrema es el término más idóneo para calificar al Ing. Edgardo Parra en cuanto a su gestión como alcalde, a quien solucionar problemática como el transporte se le pone cada vez mas cuesta arriba, considerando que el municipio cuenta con la mayor cantidad de asociaciones y cooperativas de transporte en el estado Carabobo, y tomando en cuenta que aproximadamente el 70% de las unidades de transporte público que integran el parque automotor deben salir de circulación por superar su vida útil y no cumplir con las normas de seguridad, y por el contrario en lugar de fomentar políticas de sustitución de unidades se ha limitado a clasificarlas.
Valencia no es el único municipio abatido por la ineptitud pero si el más resaltante en cuanto a su importancia para el estado Carabobo y el país, tanto por su valor histórico como por su densidad poblacional e importancia en la comunicación entre los demás municipios que integran el estado y estos a su vez con otros estados, Carabobo esta repleto de incompetencia y no precisamente por la toma de las autopistas, puertos y aeropuertos regionales, sino por la falta de políticos y políticas publicas eficientes y eficaces, proyectos sustentables y cooperación entre las municipalidades.
No es un secreto para nadie que si el partido de gobierno de una alcaldía no es el mismo al de otra, es suficiente para obstaculizar políticas intergubernamentales y mandar la mancomunidad a freír monos, es decir que si es necesaria la colaboración entre una y otra para determinar rutas de transporte o establecer mecanismos de control y seguridad en conjunto pueden sentarse a esperar. Por otra parte como existen los ineptos dentro del panorama político, también encontramos los tuertos, y son pues en tierra de ciegos los reyes, a quienes les basta con disfrazar obras y mantener lo visible en buen estado para que conquistar el corazón de la ingenua colectividad.

Ante mis palabras y ante esta realidad la sociedad no debe considerar abstenerse sino por el contrario, participar como mayor afán, conciencia y selectividad a la hora de otorgar poder, dejando a un lado la visión de que lo político será la solución a todos sus problemas o peor aun, que ignorarlo lo será.
Me despido con una popular frase de Winston Churchil que dice: “El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”… a lo que yo agregaría:y se convierte en estatista cuando hace lo contrario.
Hasta el próximo jueves, los quiere mucho:
Ramses Reyes
Contactos:
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