Venezuela y el verdadero socialismo


Mientras algunos movimientos de izquierda en todo el mundo hacen la vista gorda ante la dictadura y crisis humanitaria que viven los venezolanos, otros alegan que sus movimientos no tienen nada que ver con dicho proceso revolucionario, sin duda estos socialistas quieren salvar su pellejo ahora que el barco se hunde.


Movimientos que hasta hace muy poco cantaban alabanzas a Chávez hoy niegan y se desligan de su legado, acuñando la tan popular frase, “no era verdadero socialismo”, empleada muy comúnmente cuando uno de los referentes del modelo del siglo XXI fracasa, tal y como lo hicieron todos y cada uno de los gobiernos enemigos de la libertad durante el siglo XX, dejando un rastro de hambre y muerte por doquier, siendo los más sobresalientes tiranos socialistas de la época, Iósif Stalin y Mao Zedong, ya que entre la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y la República Popular China, suman un saldo de casi cien millones de muertes durante sus respectivos mandatos.
La mayoría de las administraciones socialistas, llegan a instaurarse en la actualidad apelando al populismo y mintiendo sobre sus intenciones e inclinación ideológica, considerando que la posibilidad de hacer la revolución por las armas es poco factible e irrealizable, tal como fue el caso de Venezuela con Hugo Chávez, quien luego de fracasar en su intento de hacerse del poder a través de las armas, no tuvo más opción que rediseñar su estrategia e intentarlo por la vía electoral, y así una vez en el poder, propuso y aplicó una serie de reformas que no solo le permitieron ejercer pleno control político sin ningún tipo de restricciones, sino también ejercer pleno control sobre los medios de producción, acabando con el sector privado a través de limitaciones y sanciones, en el mejor de los casos; y expropiaciones y estatización en el peor.
En palabras, Donald Trump presidente de EE.UU, afirmó que “la crisis en Venezuela es por el socialismo que se ha implementado fielmente”, cabe destacar que durante 10 años, el gobierno de Chávez expropió y estatizó más de mil (1.000) empresas, lo que equivaldría a un aproximado de dos empresas por semana, hoy todas improductivas, convirtiendo a Venezuela en un país hostil tanto para la inversión nacional como extranjera, ya que durante ese mismo periodo de tiempo desaparecieron 4.000 industrias y más de 205.000 establecimientos empresariales, según datos de la Fedecámaras Venezuela.
Lo que diferencia los países ricos de los pobres es tanto el  grado de libertad económica como la solidez de sus instituciones, actualmente Venezuela ocupa los últimos puesto en todos los ranking sobre libertad económica, acompañado por los países más pobres y corruptos del continente africano, Angola, Congo, Zimbabue, Birmania, entre otros. Según Fraser Institute ocupa el puesto número 179, el último lugar, mientras que en 1975 se encontraba entre los primeros lugares de ese mismo ranking, antes de la debacle de la democracia puntofijista y el modelo rentista que trajo como consecuencia la llegada de Chávez al poder, quien dejó al país sumergido en la miseria.
Fotografía: fraserinstitute.org

Está más que claro que el sostén de los modelos socialistas es la generación de una relación de dependencia total de sus ciudadanos hacia el Estado, con la excusa de una supuesta redistribución de la riqueza, controlando los alimentos para controlar a la gente, sin embargo, ¿Qué hacer cuando se acaban los recursos como consecuencia de la corrupción e improductividad? ¿Cuando esto sólo sirven para mantener los privilegios de la clase gobernante, al momento en que los ciudadanos se dan cuenta que no pueden satisfacer sus necesidades y empiezan a exigir libertades?, es entonces cuando el tirano no tiene más alternativa que recurrir a la violencia para sostenerse en el poder, y una muestra de ello es la brutal represión durante las últimas protestas donde murieron alrededor de 200 personas y en la actualidad hay un registro de 419 presos políticos según cifras del Foro Penal.
Fotografía: foropenal.com

El destino de todo régimen socialista, es como bien George Orwell planteó, ir cayendo en la corrupción modificando las leyes en favor de la nueva clase gobernante, y adaptándolas a nuevas formas de vida cada vez más similares a los burgueses que tanto criticaron. Parece curioso que quienes llegaron al poder sin un centavo, hoy sean los hombres más ricos del país, e incluso del mundo, mientras que del 8 al 10% de los venezolanos se alimenta de la basura, y bueno, eso es socialismo, es el legado de Chávez.
Y aún ante la evidencia, intelectuales de izquierda de todo el mundo aseguran ahora que ni Chávez ni Nicolás Maduro son socialistas, a lo que surge la interrogante: ¿quiénes sí lo son?, ¿qué les faltó para consagrarse como tal?, más muertes y terror como las que causaron Stalin y Mao, o más hambre y miseria que la que causó Nicolae Ceausescu en Rumania, o si no como la que azotó a los siete millones ucranianos, a quienes el mismísimo Stalin mató de hambre, ¿será realmente necesario más socialismo para que el mundo aprenda la lección?
«Ucranofobia» de Stalin fue denominada la acción del líder de la URSS por parte del escritor Mijail Sojolov. Fotografía: El País.

Los venezolanos han venido comprendiendo que el socialismo es el problema. Quiénes acuden hoy a protestar y se suman a la Resistencia Civil saben por qué, para qué y por quién lo hacen, además de asumir riesgos y consecuencias. En primer lugar, ¿Por qué? Porque el socialismo los oprime, los violenta económica, política y socialmente, es decir, hoy los venezolanos ven violado su Derecho a la propiedad privada, no pueden satisfacer sus necesidades muy a pesar del esfuerzo que hagan, además son perseguidos por pensar diferente, obligados a pensar como masa y no como individuos. ¿Para qué? Para cambiar su realidad, cambiar el sistema que le oprime y no sólo a quién lo dirige. ¿Y por quién? Por él o ella, ya que nadie más que un individuo, ya sea de forma organizada o no, puede y debe exigir que se respeten sus derechos, sus libertades.

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